Adiós, filosofía

Pues sí, vaya revuelto tenemos montado… Vamos a intentar ver en este artículo cómo se ha configurado la asignatura de Filosofía en la actual ley educativa, comparado a como estaba antes, y razones por las cuales se ha manifestado un total rechazo a la desaparición de la filosofía en los contenidos curriculares del bachillerato.

Solo basta con darse una vuelta por internet y ver cómo el tema de la nueva reforma educativa se ha echo notar en diferentes países del mundo; la llamada ley Wert (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa-LOMCE) es la que desencadeno todo este atentado, pues, se habrá dado cuenta de que, entre otros puntos de conflicto, está el tema de la asignatura de Filosofía.

La reforma de nuestro sistema educativo deja atrás la LOE (Ley Orgánica de Educación). En la LOE, los alumnos estudian Filosofía en tres cursos y en tres materias: en Educación Ético-Cívica, en 4.º de la ESO (una hora a la semana); en Filosofía y Ciudadanía, en 1.º de Bachillerato (tres horas semanales); y en Historia de la Filosofía, en 2.º de Bachillerato (también con tres horas a la semana). La ley Wert, LOMCE, mantiene la asignatura de Filosofía y Ciudadanía como obligatoria, impartida en 1.º de Bachillerato, y convierte en optativas el resto de asignaturas que antes eran obligatorias. De esta manera, la Educación Ético-Cívica que se imparte en 4.º de la ESO será la alternativa a Religión, y la asignatura de Historia de la Filosofía, que se imparte en 2.º de Bachillerato, se quiere mantener como asignatura troncal en las modalidades de Ciencias Sociales y Humanidades.

Ahora bien, se sabe que el destino incierto de la filosofía en la educación escolar se debe al problema de la optimización del tiempo para garantizar una formación sólida sin sobrecargar la jornada escolar. Y además, muy lamentablemente en que para algunos sectores de la sociedad situados en las esferas de poder, en ocasiones no resulta muy cómodo que la gente piense por cuenta propia. Y, claro está, la pregunta siempre válida parece ser: ¿Qué clase de sociedad avala esta manera de entender la educación? Lo cierto es que todos los países quieren consolidarse como un país competitivo, sin embargo al eliminar este estudio se condena a las próximas generaciones a convertirse en simples máquinas de hacer dinero. Por eso, a quienes menos les conviene tener ciudadanos críticos es a los políticos, porque la filosofía enseña a cuestionar las verdades, a dudar, a revisar si lo que alguien dice tiene sentido, la filosofía es una obligación si se quiere tener una sociedad analítica, que sea capaz de criticar lo que ocurre a su alrededor y de proponer otras posibilidades. Una ciudad o un país que no se piensa a sí mismo, se condena a la esclavitud.

La idea vuelve a traer, cada tanto también, otra pregunta que podría ser filosófica en sí misma: ¿Para qué sirve la filosofía? Es más, ¿de qué les sirve la filosofía a esos muchachos?

Santiago Wills, periodista que estudió Filosofía en la Universidad Nacional de Colombia, afirma que la filosofía está en la vida, solo que no hay una consciencia de ella, ni tampoco una profundización, como la harían los filósofos profesionales. Así que no está tan lejana, como parece a veces. Explica también, que si hay una disciplina que fomente el pensamiento crítico es la filosofía, poder cuestionar, no creer todo lo que dicen, ir más allá de los problemas del día a día. Así, más que la preocupación por hacer la tarea de la escuela, la filosofía fomenta el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico, que tienen que ver con tomar una posición sobre un tema, examinando las razones a favor o en contra, analizando argumentos, revisando qué tan válidos son.

Tener ciudadanos críticos es importante para que tomen mejores decisiones, en una sociedad como la colombiana, tener habilidades de lectura crítica y de pensamiento crítico es muy importante para formar ciudadanos que sepan resolver sus problemas desde la argumentación y no desde la violencia.

En ese sentido, formar ciudadanos conscientes de su entorno, que se preguntan, que cuestionan y que son capaces, por ejemplo en el caso de la política, de tomar las mejores decisiones porque analizan las propuestas, y no porque se da por sentado la verdad que un alguien lanza en plaza pública.

Como Conclución, la asignatura de Filosofía, ahora, es más necesaria que nunca. Que en estos momentos de crisis económica, por falta de bases éticas y morales en las relaciones económicas, se intente eliminar la Filosofía (o reducirla a su mínima expresión), es una muestra más del intento de la clase política de controlar y evitar la libertad de pensamiento que hace libres a los seres humanos. Defendamos, pues, la filosofía como herramienta de libertad, de formación de conciencias y de fortaleza del ser humano.