Cruella: Emma Stone hace que la villanía sea divertida y sexy

Piense en la nueva y deliciosa película “Cruella” como el “Joker” de Disney. 

Al igual que la película negra de Joaquin Phoenix, explica los orígenes y la psicología de un villano infame, esta vez, Cruella de Vil de “101 Dálmatas”. ¿Cómo es posible que lleguemos a comprender y agradar a una persona que es mejor conocida por conspirar para despellejar a adorables cachorros y coserlos en un abrigo? ¿A quién una letra describió una vez como “como una araña esperando la matanza”?

En realidad, es bastante fácil, porque la maravillosa Emma Stone la interpreta.

Sin embargo, la villana de dos tonos no siempre fue Cruella. Nació Estella, con cabello completamente natural en blanco y negro, de una madre soltera en apuros en Gran Bretaña. Una amenaza en la escuela, la adolescente Estella le dice a su madre que sueña con ir a Londres para convertirse en diseñadora de moda, y así se van para comenzar una nueva vida. Pero en el camino, mamá es asesinada en extrañas circunstancias en una fiesta (realmente gana su clasificación PG-13) y la huérfana Estella corre a la ciudad sola.

Esa horrible introducción le da a la retorcida película del director Craig Gillespie una verdadera seriedad, que se remonta a los héroes de “Oliver Twist” o “Harry Potter”. El trauma temprano y la soledad de Estella la convierten en una galleta inteligente con un hacha para moler. Y muele lo que hace.

Al llegar al vanguardista Londres de la década de 1970, se une a los carteristas y eventuales secuaces Horace (Paul Walter Hauser) y Jasper (Joel Fry), y a través de una serie de errores, termina trabajando con una fría diseñadora de moda conocida como la Baronesa (Emma Thompson, seco como leña). Es en esa lujosa casa donde nace el siniestro alter ego de Estella.

Esta película es tan sexy, genial y punk rock, te olvidas del logo de Mickey y del lindo castillo de Cenicienta. Cruella comienza como un Banksy de la moda; una misteriosa zorra que irrumpe en glamorosas fiestas de sociedad y causa revuelo con elegantes acrobacias. Mi favorito: sale de un camión de basura a una alfombra roja y luego, cuando se aleja, la basura se convierte en la larga cola de su vestido. Todo el diseño de producción es igual de ingenioso y sucio. 

Gracias a Dios, la fascinante Stone no cae en la misma trampa que hizo Glenn Close en la nueva versión de acción en vivo de “101 Dálmatas” de 1996, en la que ella era más extravagante y caricaturesca que la maldita caricatura. Stone encuentra lo fabuloso en escupir insultos venenosos mientras usa alta costura y llama a todos “daaaarling”.